
Boca a semifinales de la Copa Argentina: la remontada agónica impulsada por Enner Valencia

Si creías que el fútbol argentino no podía regalar más noches de locura, lo que pasó en Rosario rompió todos los moldes.
Cuando todo indicaba que la jornada terminaba en pesadilla para el pueblo xeneize, una ráfaga inolvidable cambió el destino de la llave de manera épica.
El conjunto de La Ribera protagonizó una proeza memorable en el Gigante de Arroyito y festejó la clasificación tras imponerse por 3-2 ante Racing Club.
De estar dos goles abajo y sin respuestas futbolísticas, la historia dio un giro completo que depositó a Boca a semifinales de la Copa Argentina en uno de los clásicos más vibrantes del último tiempo.
Del gol olímpico de Lodico al golpe demoledor de Maravilla
Desde el silbatazo inicial, la propuesta del equipo conducido por Rodolfo Arruabarrena pasó por adueñarse de la pelota y monopolizar la tenencia. Sin embargo, ese control inicial resultó insustancial frente a una Academia ordenada, inteligente para cerrar caminos y agazapada para lastimar de contra.
El marcador se rompió a los 18 minutos mediante un destello de pura categoría e ingenio. Gastón Lodico ejecutó un tiro de esquina cerrado desde el sector izquierdo que sorprendió al arquero Leandro Brey, metiendo la pelota de manera directa para firmar un gol olímpico espectacular.
Ese impacto desorientó al conjunto azul y oro. A pesar de mantener la posesión, el dominio careció de profundidad para incomodar el arco custodiado por Facundo Cambeses, quien atravesó la primera mitad con absoluta tranquilidad gracias al trabajo defensivo planteado por Juan Pablo Vojvoda.
Por si fuera poco, el reinicio del complemento trajo otro mazazo. Apenas corrían dos minutos del segundo tiempo cuando Adrián Martínez conectó una volea impecable dentro del área tras un córner a favor de Racing. El 2-0 parecía sentenciar la historia en favor del cuadro de Avellaneda.
Remontada de colección que mete a Boca a semifinales de la Copa Argentina
Con el resultado muy adverso y el margen de error reducido a cero, el Vasco movió el banco a los 56 minutos. El ingreso de Enner Valencia cambió radicalmente la fisonomía del encuentro y la presencia del atacante ecuatoriano en el área rival fue la llave que la zaga académica nunca pudo neutralizar.
El descuento que encendió la ilusión llegó a los 72 minutos. Valencia aprovechó un envío preciso tras un saque de esquina y metió un frentazo certero para señalar el 2-1. Ese grito contagió de inmediato al equipo y renovó la fe en las tribunas del estadio rosarino.
La presión no dio tregua y solo ocho minutos más tarde la fórmula volvió a surtir efecto. A los 80 minutos, el delantero volvió a imponerse por la vía aérea en el corazón del área chica para decretar el 2-2 parcial, desatando el desahogo en el banco suplente mientras Racing perdía la firmeza que lo había sostenido.
Al término del cruce, el propio protagonista no ocultó su alegría por semejante actuación individual: "Estoy muy contento con esta oportunidad".
Desenlace agónico, triplete histórico y el cuadro despejado
Cuando el partido parecía irremisiblemente destinado al alargue o a la tanda de penales, la mística volvió a manifestarse en el tiempo añadido. En el minuto 90+5, otra vez Valencia conectó de cabeza dentro del área para sellar el 3-2 definitivo, completando su hat-trick y desatando el delirio en la tribuna.
Esta victoria ubica formalmente a Boca a semifinales de la Copa Argentina, donde deberá medirse contra Banfield por el pase a la gran final.
Una jornada que quedará grabada en el recuerdo por la vigencia goleadora de su figura y por la capacidad de dar vuelta un partido que parecía completamente perdido.


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