Estudiantes se hizo fuerte en Brasil y está en semifinales de la Libertadores

Estudiantes volvió a meterse entre los cuatro mejores de América en una noche que tuvo todos los ingredientes que suelen acompañar al Pincha cuando la Copa Libertadores entra en terreno decisivo. El equipo platense eliminó a Corinthians en Brasil, se bancó un partido cargado de tensión hasta el último minuto y encontró en Alexis Castro al autor del gol que terminó inclinando una serie que nunca dio respiro.

La clasificación tuvo además un cierre de película. Cuando Estudiantes ya acariciaba el pase, una mano de Leandro González Pírez le dio a Corinthians un penal sobre la hora y la posibilidad de estirar la definición. Memphis Depay se hizo cargo del remate, pero su disparo se fue por encima del travesaño y terminó de desatar el festejo argentino en San Pablo.

Fue el último capítulo de una noche en la que el Pincha supo convivir con la presión de jugar en Brasil y encontró el golpe que necesitaba cuando el partido entraba en su tramo decisivo. Después de una serie cerrada, Estudiantes volvió a poner su nombre entre los candidatos que siguen en carrera por la Libertadores.

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Alexis Castro apareció cuando Estudiantes más lo necesitaba

Con muy poco margen para el error y un Corinthians empujado por su gente, el partido fue tomando el tono habitual de una revancha copera. Estudiantes tuvo que defenderse durante varios pasajes, pero también entendió que limitarse a esperar podía ser demasiado peligroso y buscó aprovechar los espacios que dejaba el conjunto brasileño cuando adelantaba sus líneas.

En ese contexto apareció Alexis Castro, que ya había sido protagonista en el primer partido de la serie y volvió a dejar su marca en el momento más importante. Tras una pelota enviada hacia el área, el mediocampista conectó una volea espectacular y sacó un remate imposible para abrir el marcador. La definición, por dificultad y por contexto, fue uno de esos goles que adquieren otra dimensión cuando llegan en una noche de eliminación directa.

Castro terminó la jornada completamente emocionado. Después del encuentro explicó que un futbolista siempre sueña con vivir esta clase de momentos, pero también puso el acento en el recorrido colectivo de un Estudiantes que debió trabajar la clasificación hasta la última pelota.

El penal de Depay y un recuerdo inevitable para Muslera

Cuando parecía que Estudiantes había hecho el trabajo más difícil, la serie todavía guardaba una última situación límite. Una mano de González Pírez derivó en el penal que Memphis Depay tuvo para mantener con vida a Corinthians, pero el neerlandés mandó su remate por encima del arco y el Pincha respiró definitivamente.

Para Fernando Muslera, la escena dejó una coincidencia difícil de ignorar. En los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010, el uruguayo también estaba bajo los tres palos cuando Ghana recibió un penal en el último instante de la prórroga. Asamoah Gyan estrelló aquel remate contra el travesaño y Uruguay sobrevivió para después imponerse en la tanda, en la que Muslera sí fue determinante al detener dos ejecuciones.

Las situaciones y las competencias son incomparables, pero la imagen se repitió 16 años después: un penal prácticamente sobre la hora, una clasificación pendiendo de un hilo y un remate que terminó afuera sin que Muslera tuviera que intervenir. Esta vez, la fortuna del arquero uruguayo terminó jugando para el equipo argentino.

Estudiantes volvió a demostrar que sabe jugar estos partidos

Más allá del golazo de Castro y del penal desperdiciado por Depay, la clasificación se construyó a partir de la manera en que Estudiantes interpretó una revancha incómoda. El Pincha no tuvo una noche tranquila ni dominó todos los momentos del encuentro, pero consiguió mantenerse dentro del partido cuando Corinthians apretó y tuvo personalidad para buscar su oportunidad en campo rival.

Esa capacidad para competir en escenarios adversos es especialmente valiosa en una Libertadores en la que los detalles suelen separar a los que siguen de los que se vuelven a casa. Estudiantes llegó a Brasil sabiendo que iba a tener que sufrir y terminó encontrando el premio sin renunciar a lastimar cuando tuvo espacio.

El festejo después del penal de Depay resumió buena parte de esa tensión acumulada. No hubo tiempo para especular con lo que podía venir después: el alivio de haber sobrevivido a la última pelota se mezcló inmediatamente con la dimensión de lo conseguido.

El Pincha vuelve a meterse entre los cuatro mejores de América

Para Estudiantes, llegar a una semifinal de Libertadores nunca puede ser tomado como un dato más. La historia internacional del club convierte cada campaña continental en una vara especialmente alta y explica también por qué este tipo de partidos se viven de una manera particular en La Plata.

Ahora el desafío cambia de escala. Haber eliminado a Corinthians en Brasil le permite al Pincha avanzar hasta una instancia en la que cada detalle pesa todavía más y en la que ya no alcanza únicamente con resistir: quedan apenas dos partidos para tener la posibilidad de volver a jugar una final de la Copa.

La noche de San Pablo dejó un gol para guardar, un penal que paralizó a todos durante unos segundos y una clasificación que vuelve a colocar a Estudiantes entre los cuatro mejores de la Libertadores. El Pincha sigue en carrera y, a esta altura del torneo, en La Plata ya nadie mira la Copa de lejos.

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