Messi se despidió de Argentina con gol, asistencias y una última arenga

Lionel Messi cerró su historia con la Selección Argentina de la única manera posible: jugando, haciendo jugar y dejando un último gol. La Albiceleste derrotó 3-0 a Benín en un Monumental colmado, en una noche que terminó de bajar el telón sobre más de dos décadas del capitán con la camiseta nacional.

Leo participó directamente en los tres tantos: asistió a Nicolás Otamendi y Nico Paz, antes de convertir de penal el gol número 126 de su carrera con Argentina. Después tomó el micrófono, recordó a su padre, aclaró lo sucedido en la final del Mundial 2026 frente a España y dejó una advertencia para el futuro: “Hay gente que quiere ver mal a la Selección y no hay que darles el gusto”.

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Messi destrabó el partido y se guardó el último gol

Benín no llegó al Monumental para ser un simple invitado. El conjunto africano resistió durante el primer tiempo, defendió cerca de su área y consiguió mantener el marcador en cero pese al dominio argentino.

La resistencia se terminó apenas comenzó el complemento. A los 48 minutos, Messi ejecutó un córner preciso y Otamendi apareció en el área para marcar el 1-0. El gol tuvo un componente especial: el defensor había cerrado anteriormente su ciclo, pero regresó después de recibir el llamado del capitán para acompañarlo en su última función.

A los 61 llegó una de las imágenes más simbólicas de la noche. Messi encontró a Nico Paz cerca del área y el joven mediocampista sacó un zurdazo cruzado para convertir el 2-0. El abrazo posterior retrató dos tiempos de la Selección: el futbolista que se despedía y uno de los talentos llamados a construir la etapa que viene.

Diez minutos después, el propio Messi se hizo cargo de un penal. El capitán convirtió el 3-0 y alcanzó los 126 goles en 208 partidos con la camiseta argentina. Su última planilla quedó decorada con un tanto y dos asistencias, pero el partido ya había trascendido cualquier estadística.

La asistencia a Nico Paz, una imagen de futuro

El gol de Nico Paz condensó buena parte de la transición que deberá afrontar Lionel Scaloni. El volante recibió de Messi, definió con la zurda y corrió inmediatamente a festejar con el número 10.

La escena tuvo un antecedente inverso. En octubre de 2024, durante el debut de Paz con la Selección mayor, había sido el juvenil quien asistió a Messi en la goleada frente a Bolivia. Dos años después, en el último partido del capitán, los papeles se intercambiaron.

No existe un heredero capaz de reemplazar individualmente todo lo que representó Messi. Tampoco sería saludable imponerle esa carga a un futbolista de 22 años. Sin embargo, la aparición de Paz ofrece una señal alentadora para un equipo que deberá reorganizar su juego sin el hombre que fue su principal referencia creativa y emocional.

El mensaje sobre España y la advertencia de Messi

Una vez terminado el encuentro, Messi tomó el micrófono y comenzó su discurso con un recuerdo íntimo: “Lo primero que pienso es en mi viejo”. Después agradeció a los compañeros que lo ayudaron a ganar todos los títulos y reconoció que dejar de concurrir a las convocatorias será uno de los dolores más grandes de su carrera.

El capitán también se refirió a la derrota por 1-0 ante España en la final del Mundial 2026. Frente a las versiones que habían circulado después de aquel partido, fue terminante: aseguró que “no pasó nada raro” y que el equipo había dejado todo.

Messi explicó que el desgaste físico y emocional de la semifinal contra Inglaterra condicionó la llegada a la definición. Argentina estuvo cerca de conquistar otro Mundial, pero no consiguió revalidar la corona de Qatar. El 10, sin embargo, defendió públicamente la entrega del plantel y rechazó cualquier sospecha alrededor de aquella caída.

Su despedida también incluyó una última arenga. Messi sostuvo que los grupos fuertes necesitan mantenerse unidos porque siempre habrá sectores que quieran ver mal a la Selección. “No hay que darles el gusto”, remató ante un estadio que volvió a ovacionarlo.

Los mensajes que quebraron al vestuario argentino

Los futbolistas de la Scaloneta tampoco pudieron esconder la emoción. Otamendi agradeció la humildad de Messi y contó que el llamado del capitán fue decisivo para que regresara en una jornada histórica.

Lisandro Martínez reconoció que el equipo disputó el encuentro con “una angustia enorme” y resumió su relación con el rosarino sin vueltas: “Lo amo con todo mi corazón”. Enzo Fernández aseguró que lo extrañarán mucho, mientras que Exequiel Palacios se mostró orgulloso por haber compartido equipo con “el mejor de todos”.

Scaloni también abrió el corazón. El entrenador definió como un sueño haber dirigido a Messi y reveló que se lo dijo delante de todo el plantel. Franco Mastantuono, representante de una generación que creció mirando al 10, admitió que vivió la noche con una emoción especial porque Leo fue su ídolo desde chico.

El reconocimiento superó las fronteras argentinas. Ronaldinho, Neymar, Luka Modric, Luis Suárez, Barcelona, Newell’s e Inter Miami publicaron mensajes para despedirlo de la actividad internacional. La frase del club rosarino fue breve y cargada de significado: “Leo, hiciste muy feliz al niño de Malvinas”.

Ahora comenzará una etapa desconocida para la Selección. Scaloni deberá reconstruir liderazgos y encontrar nuevas respuestas futbolísticas, mientras la camiseta número 10 queda frente a una pregunta inevitable. Messi se fue dejando una última victoria, pero también una responsabilidad para quienes continúan: cuidar la unión del grupo que él ayudó a convertir en campeón.

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